Historia de Frómista, cruce en el Camino de Santiago y el Canal de Castilla 1 3855

Queremos traerte en esta entrada unas pinceladas de la historia de Frómista, de modo que sea fácil entender su importancia y por qué destaca dentro de la ruta del románico Palentino, ya que es una parada obligada dentro de sus rutas, una de las cuales ya hemos publicado yque puedes encontrar aquí.
 

Historia de Frómista

La edad antigua

Aunque no se tiene constancia documental de un asentamiento previo al siglo X, dada su cercanía al río Pisuerga, es posible que fuera un lugar de asentamientos no permanentes, ya que desde época romana por esta población pasaba una calzada romana. Seguramente existieran hospitales de peregrinos porque por la comarca de Frómista pasa el camino de Santiago Francés.
 

La edad media

Fruto de esta senda de peregrinación, llegará el mayor apogeo de esta villa, que se dará durante la edad media, ya que es un lugar de cruce de caminos, entre el que recorrían los peregrinos a Santiago y el que hacían los nuevos colonos cristianos hacia los nuevos territorios en la frontera del río de Duero. Pero la gran ventaja venía de estar a suficiente distancia de esta línea de peligro, que representaba la frontera y que era víctima de las incursiones sarracenas.
 

Historia de Frómista Iglesia de San Martín en Fromista

 
Uno de los grandes momento de la historia de Frómista es da hacia el 1066, cuando la reina Doña Mayor de Castilla, que procedente de la estirpe real de Navarra recibe como herencia testamentaria la villa, a condición de erigir un monasterio en esta localidad.
 

Iglesia de San Martín de Frómista

Por orden de esta reina, se funda el Monasterio de San Martín, con su iglesia románica.

Al contrario de lo habitual en la época, Iglesia y Monasterio serán dos construcciones diferentes; una enfrente de la otra, a muy corta distancia, pero separadas. Posiblemente y gracias a esto, nos ha llegado esta iglesia de San Martín como uno de los representes de mayor pureza en el estilo románico. Tal es la importancia en la historia del arte de San Martín, que a esta iglesia le dedicaremos una entrada propia.
 

     

 

La presencia de las reinas beneficia la villa

En 1118 la Reina Doña Urraca, heredera y dueña del monasterio, realizará la donación de éste y de su señorío a monjes benedictinos venidos desde Carrión de los Condes.

Desde el siglo XII hasta el siglo XV, en Frómista convivieron dos administraciones jurídicas distintas: por una parte, el señorío eclesiástico, personalizado en el Abad de Carrión, y el otro, el señorío civil ejercido los señores de Frómista.

A finales del siglo XV, ya en tiempos de los Reyes Católicos, llegarían los últimos años de bonanza de esta población. Es en esta época cuando se construyen algunas de las obras de arte de mayor importancia y que aún se conservan; como el retablo de la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo.
 

Iglesia de Santa María del Castillo en Fromista

 
Por este nombre, podemos suponer que en algún tiempo habría existido una fortaleza de cierta importancia, pero de la cual no se conserva ni rastro arqueológico ni registro, pero que por el nombre, hay creencia que al menos debío existir una fortificación. Frómista albergará también varios hospitales de peregrinos.

Igualmente, existe otra iglesia más gótica que románica en Frómista, La Iglesia de San Pedro. Esta iglesia es un crisol de estilos ya que conviven románico, gótico, renacentista y barroco en la misma construcción.
 

Historia de Frómista Iglesia de San Pedro en Fromista

 
En la Frómista medieval aparecen los otros tres motivos que más fama han dado a esta población: San Telmo, los judíos y el milagro.

San Telmo

Pedro González Telmo (1185-1246), más conocido hoy como San Telmo es uno de los patrones de los marineros cuyo origen parece estar en la Frómista del siglo XIII.

Fue sobrino del obispo de Palencia y orientado por este hacia la vida religiosa, fue nombrado canónigo y deán de la Catedral de Palencia. Pero este joven excesivamente orgulloso, tuvo una cura de humildad al sufrir una humillación pública fruto de su vanidad. Debido esto, se realizó un cambio en su actitud y es su forma de vida.
 

Historia de Frómista Estatua de San Telmo en Fromista

 
Así pues, ingresó monje dominico y tras varios años de estudio, predico su mensaje evangelizador por Galicia, donde muere a mediados del siglo XIII.
 

La comunidad judía

Los judíos fueron unos de los primeros repobladores de Frómista. El Rey Fernando I de León concedió facilidades para su llegada por su justa fama de hábiles, emprendedores y activos.

Durante el reinado de Alfonso X, el número de judíos se incrementó gracias a los que huían del Al-Ándalus perseguidos por almorávides y almohades. A finales del siglo XV suponían una cuarta parte de la población de la villa. Tras su expulsión decretada por los Reyes Católicos, la villa perdió una parte muy importante de su población que además era muy activa.
 

El milagro

Parece ser que en 1453, un tal Pedro Fernández pidió dinero prestado a un judío llamado Matudiel Salomón. Vencido el plazo, y no devuelto el préstamo, el judío denunció a Pedro a la autoridad eclesiástica, que terminó excomulgándolo. Pedro terminó pagando su deuda pendiente, pero no fue a confesarse para poder regresar a la comunidad cristiana, hasta que gravemente enfermo solicitó los últimos sacramentos.

Cuando el párroco quiso darle la comunión, ésta quedo adherida con tal fuerza que no pudo ser administrada. El sacerdote preguntó al enfermo si ocultaba algún pecado o tenía pena de excomunión. Pedro recordando lo sucedido, confesó su pecado, con lo que finalmente sí pudo comulgar, aunque con otra Forma consagrada.

El Sacerdote recogió la Forma sagrada original con la que no pudo comulgar Pedro y la colocó en la custodia en San Martín, donde aún se conserva, así como la estola de este sacerdote. Para su recuerdo, en la puerta de la casa dónde esto sucedión aún se puede ver la llamada “piedra del milagro“.
 

La edad moderna

La edad moderna supone un tiempo de decadencia. Los Señores de la villa apretaban con impuestos a la pobación, por lo que los lugareños empezaron a mostrar simpatía por el movimiento comunero.

Sin embargo, el ejército comunero se hacía gravoso allá por donde pasaba, ya que saqueba la villas por las que pasaba para abastacerse. En 1521, a su paso por Frómista los vecinos se vieron obligados a pagar 250 ducados de oro para librarse de este expolio. Sobre las guerras Comuneras, puedes consultar nuestra entrada dedicada a Villalar.

La expulsión de los judíos, las pestes y otros desastres aceleraron la decadencia de la villa. No había industrias y apenas actividad comercial; la agricultura, exclusivamente de secano, era muy poco productiva y los árboles eran escasos.
 

De la edad contemporánea a la actualidad

Desde el siglo XVIII al XX, con este panorama desolador, aparece una nuevo panorama para Frómista. A finales del siglo XVIII, se inicia la construcción del Canal de Castilla, del que ya hemos hablado en esta entrada. En Frómista se construyen cinco esclusas, cuatro de ellas unidas mediante el mayor salto de agua de todo el Canal. El Canal supuso un relanzamieno moderado de la economía ya que proporcionaba agua para regadios, tránsito de mercancias y permitío la instalación de fábricas de harina.
 

El Canal de Castilla

Imagen de las exclusas de Fromista en el Canal de Castilla

 

La Llegada del ferrocarril

Hacia 1865 llega a Frómista el ferrocarril del Norte, proporcionando otra oportunidad de desarrollo económico y social a la villa.
 

Historia de Frómista Estación de ferrocarril de Fromista

 

El Camino de Santiago, un nuevo camino hacia el futuro

Como otras muchas poblaciones rurales, el siglo XX supone para Frómista otra nueva pérdida de población, ya que muchos de sus habitantes huyen a las ciudades. Aunque es a finales de este siglo cuando dos viejos caminos han permitido a Frómista volver a ser actualidad.

El Camino de Santiago hace de Frómista una parada obligada para los amantes de la cultura y del arte, gracias a su Iglesia de San Martin, y a las menos conocidas, pero igualmente interesantes, Santa María del Castillo y San Pedro.

El Canal de Catilla, con sus acequias para los nuevos regadíos, ofrece también un importante atractivo de turismo activo, para los amantes de la naturaleza y del deporta, ya sea a pie, en bici o en canoa.

Y tú, ¿Ya has estado en Frómista? Cuéntanos tu experiencia con un comentario.
 

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Ingeniero Industrial de vocación y profesión, he encontrado en los blogs la forma de plasmar mi pasión por los viajes, la gastronomía y los vinos. Especialmente los procedentes de Castilla y León

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